Otras cosas curiosas






Armá una masa de pan y dale forma triangular. Con una tijera cortá la barba, unila a la primer masa y dale forma a “los pelos” de la barba. Doblá la punta para formar el sombrero, ponele el copo y cinta y colocá dos pasas de uva como ojos. Pintá con salsa de tomate, horneá y ¡Jo Jo Jo! ¡A disfrutar! #ATMADIY
TIP: ¡podés hacer la masa en la fábrica de pan ATMA!

En una carta que escribe Freud a su ex paciente Marie Bonaparte expresa:
“Los motivos por los que se puede querer tanto a un animal con tanta intensidad; es porque se trata de un afecto sin ambivalencia, de la simplicidad de una vida liberada de los insoportables conflictos de la cultura. Los perros son más simples, no tienen la personalidad dividida, la maldad del hombre civilizado ni la venganza del hombre contra la sociedad por las restricciones que ella impone. Un perro tiene la belleza de una existencia completa en sí misma, y sin embargo a pesar de todas las divergencias en cuanto a desarrollo orgánico, existe el sentimiento de una afinidad íntima, de una solidaridad indiscutible. A menudo cuando acaricio a Topsy me he sorprendido tarareando una melodía, que pese a mi mal oído, reconocí como el Aria de Don Juan. Mucho más agradables son las emociones simples y directas de un perro, al mover la cola de placer o ladrar expresando displacer. Nos recuerda a los héroes de la Historia, y será por eso que a muchos se los bautiza con el nombre de alguno de esos héroes”.
Tomado de Causa Freudiana

“Cuando te digan que estás loca recuerda que tal día como hoy, 6 o 7 de noviembre, nació Juana de Castilla, una reina que nunca estuvo loca. Nunca.
A Juana la casaron con 16 años con un chico al que llamaban el hermoso, aunque no lo era.(Según los retratos, era más bien feo) El tipo se benefició desde el primer día a todas las damas de la corte. Juana se enfadaba lógicamente, porque exigía un respeto que a ella no se le daba. Ni como mujer, ni como reina, ni como esposa. Y por eso la llamaban loca.
Cuando su marido murió, Juana reivindicó el trono de reina de Castilla que a ella estaba destinado. El rey Fernando, su propio padre, no quería que Juana reinara. Así que decidió que estaba loca. Y la encerró.
Juana, además, aún era joven y muy bella. El rey temía que volviera a casarse y contara con un hombre que la apoyara en la lucha por el trono. Mejor encerrada.
Cuando su hijo Carlos fue a visitarla dicen que ella "le cedió graciosamente” el poder. Mentira. Carlos le obligó a firmar y la dejó allí: encerrada.
Juana era una mujer culta, que hablaba latín y escribía poesía.
Pero la historia la ha llamado Juana la Loca y no Juana la Prisionera.
Juana de Castilla es una de tantas mujeres a las que la historia ha negado su verdadera voz.
La próxima vez que te llamen loca o loca del c*** piensa que loca es lo primero que se le dice a una mujer cuando la quieren silenciar.“
LINDAS, LIBRES Y LOCAS
Por: Lucía Etxebarria

Bolsas para abrigo. Bebés



